“Me duele la rodilla al correr, pero las pruebas salen bien”.
Esta es una de las frases más habituales que escuchamos en consulta. Muchos corredores conviven durante meses con molestias que aparecen al correr, desaparecen al descansar y vuelven una y otra vez, sin que exista una lesión clara en resonancia o ecografía. En estos casos, la biomecánica de la carrera suele ser la clave.
En este blog te explicamos por qué puede dolerte al correr aunque “no tengas nada roto”, qué factores influyen y cómo la fisioterapia puede ayudarte a correr sin dolor.
Dolor al correr sin lesión: ¿es posible?
Sí, y es más frecuente de lo que parece. El cuerpo puede generar dolor como respuesta a una sobrecarga repetida, incluso sin daño estructural. Cuando un tejido recibe más carga de la que puede tolerar, el sistema nervioso interpreta que algo no va bien y aparece el dolor como señal de alerta. Esto ocurre especialmente en deportes repetitivos como la carrera.
El papel de la biomecánica de la carrera
La biomecánica analiza cómo se distribuyen las cargas en cada zancada. Aunque el gesto parezca correcto, pequeños detalles pueden generar estrés repetido siempre en la misma zona.
Algunos ejemplos habituales:
-La rodilla recibe más carga de la necesaria.
-El tobillo no absorbe bien el impacto.
-La cadera no estabiliza correctamente.
-El tronco no acompaña el movimiento.
Con miles de zancadas por sesión, estos pequeños desequilibrios acaban provocando dolor.
Factores biomecánicos que suelen generar molestias
1. Falta de control de la cadera
Una debilidad en glúteo medio o core hace que la pelvis “caiga” en cada apoyo, aumentando la carga en rodilla y tobillo.
2. Cadencia baja y zancada larga
Cuanto más lejos aterriza el pie del cuerpo, mayor es el impacto. Esto suele relacionarse con dolor anterior de rodilla o sobrecarga tibial.
3. Rigidez en tobillo o cadera
Si una articulación no se mueve lo suficiente, otra compensa. Esto altera el patrón de carrera y genera sobrecargas.
4. Falta de fuerza específica
Correr no es solo resistencia. Sin fuerza adecuada, el cuerpo “tira” de estructuras que no están preparadas para soportar tanta carga.
Por qué las pruebas médicas pueden salir normales
Las resonancias y ecografías detectan lesiones estructurales, pero no analizan el movimiento.
Cuando el problema está en cómo corres, no en lo que está roto, las pruebas pueden ser normales aunque el dolor sea real. Aquí es donde la valoración biomecánica marca la diferencia.
Cómo abordamos estos casos desde la fisioterapia
-Valoración del gesto de carrera
-Analizamos tu carrera desde diferentes ángulos para observar apoyos, alineaciones, cadencia y control del movimiento.
-Evaluación de fuerza y movilidad
-Detectamos qué músculos no están haciendo su trabajo o qué articulaciones limitan el movimiento.
Diseñamos un programa centrado en:
-Estabilidad de cadera y core.
-Fuerza de miembros inferiores.
-Control del impacto.
-Coordinación y eficiencia del gesto.
-Ajustes técnicos progresivos
No se trata de “cambiarlo todo”, sino de introducir pequeñas modificaciones que reduzcan la carga sin forzar la técnica.
Señales de alerta que indican que necesitas valoración
-El dolor aparece siempre a partir de cierto tiempo o distancia.
-No hay lesión clara, pero las molestias persisten.
-El dolor cambia de zona con el paso de las semanas.
-Cada vez necesitas más descanso para recuperarte.
-Cuanto antes se actúe, más fácil es corregir el problema.
Correr con dolor no es normal, aunque no exista una lesión visible. En muchos casos, el origen está en la biomecánica de la carrera y en cómo tu cuerpo gestiona las cargas. La fisioterapia permite identificar estos factores y ayudarte a correr de forma más eficiente y segura.
Si corres y llevas tiempo con molestias sin una causa clara, pide cita en nuestra clínica y realiza una valoración personalizada.




